El Cuerpo

En psicología vemos a menudo que lo que la boca calla el cuerpo lo expresa.
Por lo tanto, el cuerpo es una herramienta muy poderosa dentro de la terapia.

Cada pensamiento provoca una emoción, cada emoción un síntoma físico. Poner el foco en el cuerpo nos permite conectar con nuestra coherencia interna, alineando pensamiento, sentimiento y acción corporal, los tres centros vitales del ser humano. Cuando en un conflicto o problema logramos equilibrar estos tres centros hemos avanzado mucho en su resolución.

La terapia, con la inclusión de la perspectiva corporal, se convierte en una herramienta para la Salud de la persona, ayudando a limitar los posibles efectos psicosomáticos de estados como la ansiedad, la depresión o el estrés.

Poner consciencia en la respiración, la tensión o el agarrotamiento, las palpitaciones, la sudoración o la dificultad de relajación nos ayuda a darnos cuenta de qué emociones o pensamientos están provocando estas manifestaciones físicas. Cuando conectamos y expresamos libremente dichas emociones y pensamientos el cuerpo se vuelve a equilibrar permitiendo la vitalidad, el fluir de la energía dentro de él y la Salud.